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Entrevista Monseñor Héctor Henao Gaviria, facilitador de Paz en Colombia

Sistema de Información del Vaticano

De nuestra enviada a Colombia, Griselda Mutual

(RV).- Es positivo el balance que realiza el Secretariado Nacional de Pastoral Social de Cáritas Colombia, en la persona de su Director, Monseñor Héctor Henao Gaviria, aunque advierte que aunque los acuerdos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia están blindados, existe un peligro que tiene que ver con el surgimiento de las nuevas violencias, las cuales pueden ser provocadas por dos sectores: uno, la disidencia de las FARC, que aún siguen levantados en armas presentes en varios departamentos, y dos, las bandas criminales que están  al servicio del narcotráfico y de la minería ilegal. 

Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria desde el año 1999 está a la cabeza de Pastoral Social, entidad de la Iglesia Católica que articula su trabajo social concentrándolo en tres áreas: democracia y paz, desarrollo y justicia social y atención a crisis humanitarias. Lo entrevistamos antes del inicio del 20 Viaje Apostólico Internacional del Papa Francisco a Colombia:

En el marco de la inminente visita del Papa a Colombia le preguntamos: Estamos en pleno proceso de paz, una paz que todavía debe ser consolidada ¿Es posible alcanzar una paz duradera y cuáles son los desafíos implica afrontar?

Hemos dado unos pasos muy importantes con las negociaciones con las FARC, y hay todavía una negociación en camino con el Ejército de Liberación Nacional.

El primer desafío es llevar a término los acuerdos que se adelantan en Quito con esta guerrilla del ELN, que también tiene un impacto importante en el país. Hay  otros desafíos en relación a la implementación propiamente dicha de los acuerdos con las FARC para que se cumpla con todo lo pactado entre el gobierno y la guerrilla, buscando que exista un clima de reparación de las víctimas, porque durante el proceso se dijo que las víctimas son el corazón de la negociación. Entonces en la implementación sería muy importante ver cómo ese principio que se lanzó durante el proceso de trabajos en La Habana, se hace una realidad en la puesta en marcha de los acuerdos.

Hay finalmente un desafío muy grande que tiene que ver con la reconciliación en el país. Queda un gran campo de trabajo que realizar que es el diálogo entre los distintos sectores para llegar un acuerdo y un consenso sobre el tipo de sociedad que se quiere construir, en la cual las atrocidades de la guerra no vuelvan a suceder nunca más.

El Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), realiza un trabajo comprometido de acompañamiento y acciones psicosociales en diferentes ámbitos, a las víctimas del conflicto armado interno. ¿Cuáles son las iniciativas concretas con las que ha contribuido la Iglesia?

La Iglesia ha contribuido en varios niveles, por una parte la acción psicosocial a las víctimas, y el acompañamiento de sus procesos en el orden regional y local, en los momentos en que las víctimas se han organizado y buscado soluciones, entonces hemos estados junto a ellos en la parte organizativa y en el fortalecimiento de su capacidad de diálogo.

Tenemos por lo tanto dos cosas: lo psicosocial que significa atención integral, el buscar oportunidades y lo segundo que es el diálogo con las autoridades.  Hay un tercer nivel que tiene que ver con lo que es el construir o reconstruir un proyecto de vida. Muchas veces cuando la población es desplazada y ha perdido todo,  el proyecto de vida es lo que más se afecta, entonces el reconstruir el proyecto de vida nuevamente y darle fuerza es una tarea muy exigente.

Hubo un momento en que nos planteamos hacer una labor de incidencia de la opinión pública. Justamente en el año noventa y cuatro en Colombia, cuando nadie hablada de desplazamientos forzados, la Iglesia fue la primera en lanzar el tema, y desde entonces venimos trabajando en el acompañamiento de las distintas medidas que ha tomado del Estado colombiano para reparar y reconocer la situación de las víctimas, una situación clave.

Con los acuerdos firmados con las FARC llega otro paso más y que es el cómo lograr que definitivamente se alcancen los niveles de restitución de derechos de los cuales hablan estos acuerdos. Eso va a requerir tiempo, inversión económica por parte del Estado, y sobre todo mucha voluntad política para el diálogo interno.

“Muchos pasos por la paz y la reconciliación”, es el lema que acompaña el lanzamiento de la 30 edición de la Semana por la paz del 3 al 10 de setiembre y que este año coincide con la llegada del Papa Francisco, pero que además llega con los inicios de la construcción de la paz tras los acuerdos definitivos del pasado 24/11: ¿cuál es el objetivo de esta semana y en dónde se verá la participación ciudadana?

La idea es que sea una semana de una gran movilización de la sociedad en esos días del 3 al 10 de setiembre, en los cuales nosotros no sólo pidamos que se lleven a la práctica los acuerdos alcanzados, sino también que se firme el cese de hostilidades y el fuego con el ELN, y por eso esta semana va insistir muchísimo en que se cree un verdadero clima de paz.

Vamos a ver movilización social sobre todo en vistas de la venida del Papa Francisco: en Villavicencio tendremos un gran encuentro donde el Papa va a hablarnos de reconciliación, y por lo tanto estaremos allí el 8 de setiembre con muchísimas organizaciones de la sociedad civil que llegarán en una peregrinación, en la que se quiere llevar la imagen del Cristo que estaba en la capilla del municipio de Bojayá, allí donde hace quince años atrás hubo una gran masacre, la más grande cometida durante el conflicto armado en la que murieron más cien personas.  Después de ese ataque con una bomba a la iglesia que estaba llena de gente, un incendio devoró todo, pero quedó una parte muy importante de la imagen del Cristo, y entonces, tendremos la peregrinación con esa imagen hacia Villavicencio.

Vamos a realizar Actos de reconciliación, uno de ellos en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación en Bogotá el 4 de setiembre, y también tendremos el premio nacional de Defensa de los derechos humanos.

Hay que recordar que la Semana por la Paz se realiza precisamente en esos días porque Colombia ha querido que se celebre en el marco de la fiesta de san Pedro Claver, gran defensor de los esclavos traídos del África. Veremos también al Santo Padre visitando la tumba de San Pedro Claver, en un gesto muy importante, resaltando la labor de este gran santo defensor de los derechos humanos.

En relación a los derechos humanos, se está brindando ayuda a la gente que está cruzando la frontera desde Venezuela. La pastoral social de Caritas ha adoptado medidas de ayuda ¿Cuáles?

Se están llevando a cabo cuatro acciones en varios puntos de la frontera. Hay que recordar que es la frontera terrestre más grande que tiene Colombia, son más de 2.000 kilómetros, por lo tanto son muchos los pasos de cruces tanto formales como informales.

Estamos trabajando en los cinco principales puntos en esas fronteras, y el más importante es en Cúcuta, que nos vincula con San Cristóbal en Venezuela.

Allí se están entregando alimentos diariamente a personas, raciones servidas, hay días que se entregan más de tres mil raciones por día a las personas que pasan la frontera a buscar alimentos en el día, o que se quieren quedar en el país.

También hay mucha necesidad de medicamentos, y tenemos un programa para brindar medicamentos a la gente más necesitada.

En tercer lugar hay una problemática particular con a los niños y niñas que pasan la frontera solos, lo que requiere una atención especial, y se está desarrollando un programa de acogida para ellos.

¿En qué medida influirá la visita del Papa Francisco para la paz en Colombia?

La visita ocurre en un momento muy importante en la historia colombiana, habida cuenta que está  la negociación y la firma del acuerdo de la guerrilla con las FARC – la guerrilla más antigua – y que comenzamos el proceso de implementación de los acuerdos.

Pero al mismo tiempo es un momento en que la sociedad necesita y clama un ejercicio de reconstitución, la sociedad necesita reconstruirse y necesita volver a reencontrarse.

El Papa  va a venir a animarnos en ese proceso y es en esa medida en que su presencia va a ser definitiva, porque va a crear todas las posibilidades que necesitamos para que esta sociedad no sólo avance en los acuerdos y en la implementación de los mismos, sino que también sea capaz de mirarse a sí misma, de mirar a su interior, y así ser capaz de reconstruir las relaciones en todos los sectores de la sociedad.

¿Hay riesgos de que se haga marcha atrás en el proceso de paz?

Lo que ha sido realizado está muy bien fundamentado, y los acuerdos son un hecho irreversible. No hay temor de hacer marcha atrás. El temor tiene que ver con el surgimiento de las nuevas violencias.

Hay dos fenómenos a tener en cuenta: uno, es que hubo un sector de las FARC disidente que no acogió el proceso. Ese sector sigue alzado en armas en varios departamentos, sobre todo en el departamento de Guaviare, cerca de la frontera con Venezuela.

El otro son las bandas criminales que están  al servicio del narcotráfico y de la minería ilegal. Esos dos desafíos son realmente el peligro más grande.

Si se logra avanzar en  firma de los acuerdos con el ELN tendríamos un actor menos, que también tiene mucho impacto humanitario. Entonces nos quedarían esos dos desafíos, el de la disidencia de la guerrilla y por otro lado estos actores armados que con un gran poder económico y una gran capacidad militante afectan duramente a ciertas poblaciones del país.

Griselda Mutual – Radio Vaticano

 

 

 


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